Según un estudio elaborado por el Instituto Cerdà para la Asociación Nacional de Obtentores Vegetal (ANOVE). la mejora vegetal del maíz ha permitido incrementar el valor agregado bruto (VAB) total durante el periodo comprendido entre 1990 y 2017 en 2.742 millones de euros, lo que significa una aportación al VAB total anual en promedio de 101,6 millones de euros/año, siendo más elevada durante los últimos años del periodo. Además, sin las aportaciones de la mejora vegetal al cultivo del maíz, se hubiera necesitado desde 1990 una media de 44.931 hectáreas de cultivo más cada año para poder obtener la producción existente de maíz, es decir, el equivalente a 64.188 campos de fútbol.

El informe incluye un exhaustivo análisis centrado en el cultivo del maíz, y que, por primera vez, cuantifica las aportaciones económicas, sociales y medioambientales que tiene la mejora vegetal en España. Desde los años 90 se han registrado más de 1.000 nuevas variedades de maíz en la Unión Europea, como resultado de los avances científicos y la inversión en I+D promovida por el sector obtentor. En 2019 la inversión alcanzó los 4,2 millones de euros y eta cifra supone un promedio del 9 % del volumen de negocio anual que generan las empresas obtentoras en el subsector del maíz en España.

Además, el sector trabaja en el desarrollo y mejora de nuevas variedades de semillas y plantas, algo fundamental que se encuentra en el origen de la cadena de valor de los alimentos. Cada una de las variedades de maíz, con características específicas, ha contribuido al aumento del rendimiento de este cultivo, que alcanzó durante la primera mitad del siglo XX una producción media de 1.455 kg por hectárea; entre los años 1950 y 1967 se produjo un incremento anual de 44 kg/ha; y a partir de este último año, de 193 kg/ha.

Según destaca Elena Sáenz, Directora de Posicionamiento Sectorial de ANOVE, gracias la mejora de la obtención vegetal ha tenido lugar un incremento de la productividad del maíz de aproximadamente el 320% en los últimos 50 años y del 85% en los últimos 30”. Esto, a su vez, “ha hecho posible, entre 1990 y 2018, una producción adicional en España de 11,3 millones de toneladas de maíz, es decir, el 10,5% de la producción en este periodo”, un aumento en la producción que, gracias a la mejora vegetal, supone más de 400.000 toneladas anuales de promedio.

Sáenz ha destacado que “a pesar de la evolución positiva del cultivo en los últimos años, a nivel comercial, España es un país importador de cereales y en particular, de maíz, con unos 8 millones de toneladas de promedio anual según datos de Data Comex”. Nuestro país cuenta con un acusado déficit de este cereal, ya que su producción nacional no llega a cubrir las necesidades internas, obligando a los operadores españoles a acudir a los mercados internacionales para suplir el déficit de producción a través de importaciones. No obstante, a pesar del déficit en términos de producción, España ocupa el primer puesto en la producción de piensos compuestos de Europa y se encuentra entre los diez países con mayor producción del mundo.

RENTA AGRICULTORES

Según el informe, el incremento de la producción conseguido gracias a las mejoras en las variedades de maíz ha permitido aumentar los ingresos de los agricultores entre 1990 y 2017 en más de 1.980 millones de euros, lo que supone el 10% de sus ingresos durante este periodo, es decir una aportación a los ingresos anuales en promedio de 73,3 millones de euros/año.

Además, durante el periodo 1990-2017, la actividad en el maíz por parte de los obtentores vegetales ha permitido la creación en España de 2.691 puestos de trabajo anuales equivalentes, contribuyendo así al desarrollo y la competitividad rural del campo español y fijando población en los núcleos rurales. 

APORTACIONES MEDIOAMBIENTALES

Sáenz ha explicado durante su intervención que “la obtención vegetal resulta imprescindible para poder mantener e incrementar la producción”. Nos encontramos en un contexto de reducción de inputs, exigido por la estrategia europea ‘De la Granja a la Mesa’ que, junto a la ‘Estrategia sobre Biodiversidad para 2030’, tienen con un objetivo común: contribuir al logro de la neutralidad climática de aquí a 2050, haciendo evolucionar el actual sistema alimentario de la UE hacia un modelo más sostenible.

Por ello “las aportaciones de la obtención vegetal son decisivas y fundamentales para poder intensificar de manera sostenible la agricultura, cuyo desarrollo debe mantenerse comprometido con la reducción de las emisiones”.

El informe cuantifica los beneficios que la mejora de las variedades de maíz ha supuesto en los últimos años para la mejora del medio ambiente en España. Y en este punto, destacan dos datos: en primer lugar, la actividad obtentora evitó emplear algo más de 614.000 kg de fitosanitarios entre 2011 y 2015; por otro lado, la actividad obtentora ha permitido ahorrar cada año 19,3 millones de metros cúbicos de agua en el cultivo del maíz, lo que equivale al consumo de una ciudad de 372.000 habitantes.

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