La Presidencia de turno francesa de la Unión Europea puso hoy en marcha un grupo de trabajo para estudiar el posible refuerzo de los mecanismos de control de los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) en los Veintisiete.

En colaboración con otros países y la Comisión Europea (CE), este grupo comenzará su tarea en septiembre con el objetivo de orientar la discusión en los consejos de ministros de Medio Ambiente del próximo otoño e invierno, según explicó en una rueda de prensa la secretaria de Estado de Ecología francesa, Nathalie Kosciusko-Morizet.

Principalmente, los expertos estudiarán el posible cambio de la evaluación sanitaria y medioambiental de los OGM y la mejora la transparencia de los controles.

En cualquier caso, Francia no tiene intención de revisar el actual sistema de autorización de transgénicos ni de “repetir el debate” que se desarrolló durante años en el seno de la UE para su establecimiento, aclaró la secretaria de Estado.

“Queremos profundizar en la evaluación y abrir este debate a la sociedad civil, teniendo también en cuenta las consideraciones socioeconómicas”, declaró. El objetivo de París es que los ministros europeos de Medio Ambiente puedan aprobar unas conclusiones sobre el tema en su reunión del 4 y 5 de diciembre de este año.

Francia es uno de los países de la UE más contrarios al uso de transgénicos, un asunto que divide desde hace tiempo a los países europeos.

Desde que en 2004 la UE puso fin a la moratoria contra la aprobación de nuevos OGM, todas las autorizaciones se han producido a través de la CE, de forma unilateral, porque entre los países comunitarios no hay acuerdo ni a favor ni en contra.

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