La Unión Europea (UE) ha publicado su último informe sobre “Coexistencia de cultivos modificados genéticamente con la agricultura convencional y ecológica” donde ha resaltado que tras once años de cultivos de transgénicos no se ha producido ningún prejuicio demostrable sobre los convencionales. En esta línea, explica que para que se produzcan estos cultivos la UE exige una autorización basada en una rigurosa evaluación científica de seguridad tanto de salud como medioambiental.

El informe deja claro que la UE mantiene una normativa sobre cultivos modificados genéticamente que, además de los controles científicos, establece que los alimentos y piensos derivados de transgénicos deban etiquetarse como tales para informar a los consumidores. Además, el marco europeo cuenta con medidas técnicas y administrativas para una coexistencia sostenible, como puede ser el control de la polinización cruzada en parcelas colindantes.

Pese a que a día de hoy un total de 125 millones de hectáreas están cultivadas con transgénicos en todo el mundo, la UE sólo cuenta a día de hoy con 100.000 hectáreas repartidas en seis países, una extensión aún limitada. Pese a ello, el informe resalta que en los últimos años los países europeos han avanzado significativamente en la legislación sobre coexistencia, una normativa que varía en cada país debido en parte a las diferencias regionales de las condiciones de cultivo.

En esta última línea, el texto explica que “las administraciones nacionales pueden determinar mejor que la UE las medidas más efectivas y eficaces de coexistencia de cultivos transgénicos en función de las condiciones agrícolas y climáticas locales”.

En los casos en los que la coexistencia sea difícil por condiciones locales, la UE establece que “pueden designarse zonas en las que sólo puedan cultivarse variedades modificadas genéticamente o convencionales”, siempre en base a decisiones voluntarias de todos los agricultores de la zona.

No obstante, para atender “la clara necesidad de una mejor orientación a las administraciones y elaborar directrices sobre medidas técnicas eficaces de coexistencia la UE ha creado la Oficina Europea de Coexistencia”.

El texto ratifica que desde ahora la UE seguirá supervisando e informando sobre la coexistencia, vigilando que las medidas nacionales no distorsionen la competencia, y estableciendo directrices técnicas específicas. Además, se compromete a efectuar evaluaciones económicas sobre la necesidad de regular la presencia de organismos modificados genéticamente en semillas, así como continuar con sus investigaciones científicas.

Informe de la Unión Europea

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