En Francia, el maíz es la segunda producción agrícola, después del trigo, representando algo más del 10% de la superficie total cultivada. De esta producción, el maíz modificado genéticamente se ha extendido a grandes pasos en el país, y ha pasado en sólo 4 años de 500 hectáreas a 21.000, llegando a multiplicarse por 4 este último año (de 5.420 hectáreas en 2006 a 21.200 en 2007). Este dato, ofrecido por el gobierno francés, es orientativo y podría seguir subiendo, ya que el ejecutivo francés todavía contabiliza el territorio (http://www.ogm.gouv.fr), señala la AGPM.

El director de la AGPM, Luc Esprit asegura que el interés de los agricultores es uno de los mejores argumentos para creer en la expansión del maíz MG. El proceso al que se someten los profesionales consta de tres fases principales. En un primer momento se informan, después prueban en sus campos los nuevos cultivos y más tarde deciden invertir en el campo de la biotecnología. Desde la AGPM aseguran que son muchos los agricultores que están en las dos primeras fases, por lo que pronto los resultados de la tercera fase serán visibles.

El presidente de esta asociación se atreve a predecir una nueva multiplicación por 4 de las cifras actuales para finales de 2008. De hecho, hoy existen en Francia 50.000 hectáreas de cultivo de maíz afectadas por el taladro, sostiene. El objetivo es conseguir rehabilitar esas hectáreas y convertirlas en eficaces contra el insecto; algo que es posible con el maíz MG, “más eficaz técnicamente, medioambientalmente e incluso económicamente” según los miembros de la AGPM.

Desde Francia consideran también que un contexto político a favor es fundamental para el desarrollo. Actualmente, los Ministerios de Agricultura y Medio Ambiente franceses están de acuerdo con los avances biotecnológicos, pero las autoridades políticas tienen tendencia a adoptar posturas tradicionales que muchas veces se
oponen al espíritu de avance. De todas formas, hoy existe un ambiente de confianza en el gobierno de Sarkozy que desde un primer momento se ha manifestado a favor del cultivo de OMG, siendo la actual labor de la AGPM que el presidente no se olvide de ello.

Francia quiere avanzar con el objetivo de hacer crecer Europa y que el continente no se quede atrás. El miedo a perder posición hasta desaparecer del mercado, como ha pasado en el sector textil (China se ha apoderado del sector) es la mayor preocupación de la AGPM. “Francia sin Europa no es nada”, aseguran, por lo que avanzarán hasta conseguir que Europa sea fuerte para competir contra otros mercados extracomunitarios.

La progresiva implantación de la biotecnología en Europa se demuestra con otro dato positivo. Portugal ha triplicado en un año el número de hectáreas sembradas con maíz biotecnológico. En 2006 fueron 1.400, para pasar, en 2007, a 4.200, lo que demuestra la plena y cada vez mayor satisfacción de muchos agricultores europeos que han decidido cultivar variedades modificadas genéticamente.

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