El calentamiento global y el cambio climático están haciendo que sectores como la agricultura vean mermados recursos tan esenciales para su producción como el agua. Para analizar esta situación, el Foro de Biotecnología de Plantas de la Región de Murcia ha organizado para el próximo ocho de julio una mesa redonda sobre las ‘Posibilidades de la biotecnología para aumentar el uso eficiente del agua en la agricultura’. La jornada nace con el objetivo de estimular y contribuir al desarrollo de la biotecnología vegetal a través de los centros de investigación de la región de Murcia. ………………………………………………………………………………………………………

La mesa redonda contará con invitados españoles y extranjeros de prestigio internacional quienes darán su visión acerca de las posibilidades que la biotecnología vegetal puede ofrecer para integrarse con las prácticas agronómicas y maximizar el uso eficiente del agua. Fundación Antama ha podido conversar con Francisco Pérez Alfocea, miembro del departamento de nutrición vegetal del CEBAS-CSIC y coordinador del evento, quien nos ha esbozado unas breves pinceladas del amplio panorama que se abordará en la jornada.

¿Es necesario educar para lograr un uso eficiente del agua en la agricultura?
Creo que va a ser cada vez más imprescindible educar para un uso eficiente de todos los recursos en todos los ámbitos de la vida. En un mundo en continuo crecimiento que cada vez demanda mayor cantidad de recursos, y donde éstos son más escasos o de disponibilidad cada vez más incierta, el ‘producir más con menos’ va ser el desafío al que se enfrentará la sociedad y los que intentan gobernarla. Obviamente, el agua y la agricultura es el ejemplo más claro de todos ya que está en la base de la existencia misma de la civilización.

¿Son conscientes los agricultores de la importancia de este recurso?
En determinadas zonas dónde el recurso escasea, no hay duda de que el agricultor está concienciado de lo importante que es este recurso ya que de él depende su propia supervivencia. El agricultor sólo necesita que la tecnología esté a su lado y a su alcance para poder utilizarla. Se debe establecer un flujo eficiente de información entre las instituciones científicas, políticas y organizaciones de agricultores, que es bastante limitada. La educación es la clave, pero a nivel global, no local.

¿La agricultura ha de adaptarse a estas nuevas condiciones climatológicas?
La agricultura es el segundo sector económico con mayor producción de gases invernadero, por delante del sector del transporte y sólo por detrás de la industria eléctrica. Es por tanto un factor importante en el cambio climático y por ello debe serlo también en su solución. La solución es compleja, ya que al mismo tiempo que tiene que aumentar la producción de alimentos para una cada vez mayor y más exigente población mundial, la agricultura no sólo tiene que disminuir su contribución al cambio climático, sino que tiene que adaptarse a sus consecuencias. El desafío se llama ‘agricultura sostenible’ y ‘producir más con menos’.

¿Qué aporta la biotecnología a esta nueva situación?
Dentro de la solución compleja que se plantea en la agricultura frente al cambio climático, sin sacrificio de la producción, la biotecnología podría jugar un papel esencial. Para algunos países esta contribución puede ser marginal pero para otros va a ser clave para su supervivencia. La ciencia debe hacer un enorme papel en la educación de los poderes públicos que tienen capacidad de decisión y sobre la sociedad en general.

¿Algún ejemplo concreto?
Imaginemos un trigo que consuma la mitad de agua y fertilizantes que uno normal y que además sea capaz de soportar sin morir un mayor período de ausencia de lluvias. ¿Contribuiría o no a la adaptación al cambio climático sin sacrificio de la producción? Pues esa tecnología ya está disponible y aplicándose en determinados países. El uso eficiente de los recursos naturales necesita tanto de una agricultura ecológica como de la biotecnología. Todo el conocimiento disponible debe ser integrado para aumentar la sostenibilidad del sistema agrícola, y ecológico y biotecnológico no deben ser incompatibles porque de hecho no lo son y tendrán que aprender a convivir.

¿Hay suficiente apuesta actualmente por la ingeniería genética?
Aunque en Europa estamos todavía lejos de aceptar los cultivos modificados genéticamente más por cuestiones políticas que reales, en otros países como Estados Unidos, Argentina, Brasil, China, India o Australia, la apuesta a favor es clara. Las grandes compañías del sector mantienen a la ingeniería genética como una herramienta clave para el desarrollo de cultivos que se adapten mejor a las consecuencias del cambio climático. De hecho, muchas de ellas ya tienen diferentes cultivos en fases avanzadas de ensayo en campo y algunas tecnologías están siendo transferidas de forma gratuita a determinados países en desarrollo en los que el impacto del cambio climático sobre la producción de alimentos es alarmante.

¿Hay objetividad en el tratamiento de la biotecnología?
En absoluto. En primer lugar hay que decir que las técnicas biotecnológicas son variadas y que no todas ellas suponen modificaciones genéticas artificiales que son las que tienen mala prensa, pero estas tecnologías apenas transcienden. No tiene sentido producir transgénicos comerciales si no aportan ningún beneficio, pero el consumidor debe ser consciente de que el riesgo que conlleva consumir el transgénico es igual que el de consumir el natural, ni para él ni para el medio ambiente, mientras que los beneficios pueden ser muy importantes, quizá no de forma directa, pero si a través de un uso más eficiente de los recursos.
Imagine un tomate tradicional y al lado uno que ponga modificado genéticamente y además añada en la etiqueta ‘producido con la mitad de agua y un tercio menos de nitrógeno que el tomate normal’ y además a mitad de precio. Sería ‘el tomate transgénico-ecológico’ lo cual no es ningún contrasentido.

¿A qué se debe la mala prensa que la rodea?
La mala prensa se debe a las informaciones sesgadas e interesadas de grupos de presión. Lo que si tiene cada vez una base científica más sólida es la ausencia de efectos negativos tanto para el medio ambiente como para la salud humana. En realidad, los únicos estudios serios son los que demuestran que no hay efectos negativos significativamente diferentes a los de los cultivos tradicionales. Que es malo destruir el Amazonas para cultivar soja transgénica está claro, pero el efecto no sería menor utilizando soja convencional. Al contrario, podría ser mayor, al requerir mayor cantidad de fertilizantes y pesticidas que no son necesarios en el caso de las variedades biotecnológicas. Lo tradicional y lo biotecnológico tendrán que convivir.

Una apuesta de futuro en el uso del agua en la agricultura….
Educación, solidaridad, tecnología y compromiso político y social. Los cultivos biotecnológicos irán aceptándose conforme vayan ayudando a resolver problemas graves, y el del agua no es de los menos, pero antes hay que aportar otras soluciones.

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