Un reciente estudio apoyado por la Unión Europea (UE) ha analizado la probabilidad de impacto del maíz modificado genéticamente (MG) sobre el convencional. La conclusión ha sido clara, esta probabilidad es muy baja y no supera el umbral marcado por la UE del 0,9 % para el contenido de MG accidental. Por encima de este umbral, la legislación marca que los productos deben especificar en la etiqueta que contienen organismos MG (OMG).

Los datos científicos sustentan que la posibilidad de infección por polinización cruzada es muy limitada.  La investigación se llevó a cabo en Girona, donde se cultiva maíz MG y convencional. Doce campos fueron estudiados en los que en 2004 fueron sembrados con variedades mejoradas y en la siguiente temporada con semillas convencionales.

La densidad de plantas espontáneas modificadas genéticamente tendía en estos campos a residual (menos de 30 por hectárea). Rara vez se produce que crezcan mazorcas espontáneas, y las que lo hacen la gran mayoría no tienen granos. 

Además, la dispersión de polen también es escasa ya que el alcance es mucho más corto que  en las convencionales. La polinización cruzada es por tanto muy baja. El porcentaje de influencia que se descubrió en el estudio oscilaba entre el 0,016 y el 0,16 %, muy por debajo del 0,9 % establecido por la legislación europea.

El informe resalta que la polinización cruzada y el nacimiento de plantas espontáneas es un factor fácil de controlar por las técnicas agrícolas aplicadas actualmente, por lo que puede considerarse insignificante el potencial de riesgo de estas variedades.

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