El uso de semillas de algodón como alimento ha sido un objetivo insatisfecho de muchos fitomejoradores hasta que Keerti Rathoreel, profesor de la Universidad de Texas A&M (Estados Unidos), ha desarrollado con éxito semillas de algodón libres de gosipol. Este avance tiene el potencial de contribuir significativamente a la seguridad alimentaria mundial.

Según Scientia, más de 20 millones de agricultores en todo el mundo dependen del algodón para su sustento. Sin embargo, por cada kilogramo de fibra producido, 1,65 kilogramos de semilla de algodón se desperdician en su mayoría porque contiene un compuesto tóxico natural llamado gosipol. Las plantas de algodón producen gosipol como protección natural contra infecciones microbianas y plagas de insectos. Incluso los humanos y otros animales reaccionan a las altas concentraciones de gosipol, que pueden causar daño a los órganos y trastornos sanguíneos. A través del procesamiento del aceite de semilla de algodón, el gosipol puede eliminarse y usarse para freír y hornear. Sin embargo, su abundante proteína solo se puede utilizar para la alimentación del ganado.

Rathore y su equipo utilizaron técnicas de edición genética para obstaculizar la producción de gosipol en la semilla de algodón. Usando la interferencia de ARN, pudieron silenciar los genes involucrados en la producción de gosipol. Conocido como ‘Ultra-Low Gossypol Cottonseed’ (ULGCS), el rasgo del algodón fue aprobado por la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos para alimentos humanos y animales en 2019. Su bajo coste de producción y su proteína de alta calidad hacen que este algodón sea uno de las más prometedoras herramientas para combatir el hambre y la desnutrición en el mundo.

Más información en este documento de Scientia.

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