Investigadores de la Universidad de Tsukuba en Japón han identificado un gen, el SlIAA9, que desempeña un papel fundamental al permitir que las semillas de tomate germinen bajo un calor extremo. Mientras que las altas temperaturas suelen activar la latencia o causar anomalías físicas en las plántulas de tomate estándar, las plantas que carecen de este gen mostraron una capacidad notable para mantener altas tasas de germinación y un crecimiento saludable.
El estudio reveló que el gen SlIAA9 actúa como un represor en la vía de señalización hormonal de la planta. Al eliminar este gen, los investigadores descubrieron que las semillas podían gestionar mejor el estrés por calor mediante la producción de niveles más altos de enzimas antioxidantes y proteínas de choque térmico. Estos mecanismos biológicos protectores ayudan a neutralizar el daño celular y aseguran que la planta se desarrolle normalmente a pesar del entorno hostil.
Este descubrimiento proporciona un plano genético vital para el desarrollo de cultivos resilientes al clima. A medida que las temperaturas globales continúan aumentando, la capacidad de diseñar variedades de tomate que puedan soportar el calor durante sus etapas de crecimiento más vulnerables podría ser esencial para mantener la seguridad alimentaria.
Aún quedan por evaluar aspectos clave para la adopción: efectos sobre otros rasgos agronómicos, estabilidad en diferentes ambientes y aceptación regulatoria según la vía de obtención. No obstante, SlIAA9 representa una herramienta prometedora para la adaptación climática del tomate y, potencialmente, de otros cultivos relacionados.
Puede leer el artículo en University of Tsukuba website.
Fuente: ISAAA


