Con motivo del Día Mundial del Agua que se celebra cada año el 22 de marzo, destacamos el papel fundamental que el cultivo de maíz Bt desempeña en la sostenibilidad de la agricultura ibérica. En un contexto de creciente presión climática, producir «más con menos» no es solo un objetivo, sino una necesidad que la biotecnología ayuda a cubrir desde hace casi tres décadas.
Eficiencia hídrica, producir más con el mismo riego
La clave de la relación entre el maíz Bt y el agua reside en la eficiencia productiva. Al proteger al cultivo del ataque del taladro, una plaga que debilita la planta y reduce drásticamente su producción, la tecnología asegura que el agua de riego se traduzca efectivamente en grano.
Según los estudios de impacto acumulado (Brookes, 2019), el uso de esta tecnología en la Península Ibérica ha permitido obtener cerca de 2 millones de toneladas adicionales de maíz. Para alcanzar este mismo nivel de producción utilizando variedades convencionales, habría sido necesario emplear más de 1.000 millones de m³ adicionales de agua de riego, una cifra que equivale al consumo anual de agua de millones de personas.
Los datos demuestran que la biotecnología agraria es una herramienta de resiliencia. Al maximizar la producción por cada metro cúbico de agua, el maíz Bt se consolida como un pilar de la agricultura moderna en España y Portugal, garantizando la viabilidad del campo frente a los retos del cambio climático.


