Detrás de cada forma, tamaño y textura hay una historia genética compleja. Ahora, los científicos han logrado construir el mapa genético más completo del pepino hasta la fecha, revelando información que podría transformar la mejora de este cultivo.
El equipo analizó 39 variedades distintas y construyó un pangenoma, es decir, un mapa que reúne toda la diversidad genética de la especie, no solo la de una planta de referencia.
El resultado: identificaron 171.892 variantes estructurales en el ADN del pepino.
Una “limpieza” genética a lo largo de la evolución
El estudio, publicado en Nature Genetics y liderado por el profesor Zhangjun Fei del Instituto Boyce Thompson (BTI), reveló un proceso interesante. A lo largo de la historia evolutiva del pepino, los cambios genéticos pequeños se conservaron con frecuencia.
Pero los cambios estructurales grandes que afectaban negativamente la salud de la planta fueron eliminados por selección natural.
Sin embargo, cuando el pepino se expandió desde la India hacia otras regiones del mundo, algunas variantes menos favorables quedaron ligadas a genes beneficiosos. Esto se explica porque, en la mejora tradicional, al seleccionar una característica deseada a veces aparecen otras no planeadas. No es un error. Es genética heredada en bloque.
Impacto directo en nuevas variedades de pepino
El aporte práctico es enorme. Al integrar estas variantes estructurales en modelos de predicción, los científicos pueden anticipar con mayor precisión cómo crecerá una planta antes de evaluarla en campo.
Eso significa:
- Desarrollo más eficiente de nuevas variedades
- Mejor calidad de fruto
- Mayor resiliencia
- Menos ensayo y error en los programas de mejora
Además, este enfoque basado en pangenomas podría aplicarse a otros cultivos estratégicos. Ya no se trabaja con un solo “modelo genético”. Se trabaja con toda la diversidad disponible.
Fuente: AgroBio


