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El director y fundador del ISAAA (International Service for the Acquisition of Agri-Biotech Applications), Clive James, analizó el pasado miércoles en la FIMA de Zaragoza la realidad que rodea a la biotecnología agraria.  En su intervención anunció que “en los próximos dos o tres años aparecerán inversores del lado público dentro de la Biotecnología. La competencia es buena, y dará mejoras en los productos y hará que los precios sean más bajos”.

En esta línea quiso recordar que cuando surgió esta tecnología se decía que sería para los países ricos y que nunca se incorporaría a los que están en vía de desarrollo. Sin embargo la realidad es muy distinta, “en 2008 un total de 13,2 millones de agricultores apostaron por cultivos transgénicos, de los que 12,3 fueron agricultores de pocos recursos. Los principales beneficiarios de esta tecnología han sido los más pobres de entre los pobres”
, matizó.

Siguiendo el análisis de la gran expansión a nivel mundial de estos cultivos, quiso hacer mención a las palabras de Norman Ernest Borlaug, el padre de la Revolución Verde, quien afirmó que “uno puede engañar una vez a un agricultor pero no dos”. Clive James subrayó que “cuando los agricultores siguen apostando por estos cultivos es porque aportan beneficios, y no olvidemos que los agricultores son profesionales que trabajan diariamente por evitar los riesgos”.

Comunicación Incompleta

Además, Clive James reconoció que las labores de comunicación realizadas hasta ahora no se han hecho bien. “No hemos hecho un buen trabajo de comunicación hacia el público ni hacia los políticos, hay que trabajar por mejorar este flujo informativo basándonos en el respeto y la transparencia permitiendo que la gente tome sus decisiones”, afirmó.

En esta línea, explicó que el “ISAAA tiene como punto prioritario la comunicación, por lo que hemos creado una red global de conocimiento porque somos conscientes de que la sociedad está sedienta de conocimiento, y lo necesita para tomar las decisiones correctas.”

Centrándose en la Biotecnología agraria, Clive James reconoció que “la tecnología tradicional de cultivo está perdiendo gas y son necesarias nuevas tecnologías para alcanzar las producciones a las que se ha llegado en épocas anteriores. No podemos duplicar la producción de alimentos de aquí a 2050 sin las Biotecnología”.

Quiso subrayar que la Biotecnología “no es la solución mágica que resolverá estos los problemas”, ya que abordar temas como la alimentación mundial es un asunto muy importante que “requiere un planteamiento múltiple”. Lo que sí está claro es que esta tecnología “contribuye a lidiar la pobreza y el hambre” permitiendo una mayor producción en el mismo espacio de una forma respetuosa con el medio ambiente y completamente segura con el hombre.

“Necesitamos coraje y valor para que los líderes políticos apuesten por la biotecnología en esos países donde los agricultores aún no tienen libertad de elección”, concluyó.

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